Nicaragua: Oposición pide presión internacional a Ortega, que canceló futuras elecciones

"Aquí no volverán a haber elecciones", afirmó el presidente nicaragüense Daniel Ortega

21.07.2026 | tiempo de lectura: 3 minutos

El movimiento político opositor nicaragüense Unión Democrática Renovadora (Unamos) pidió este martes a la comunidad internacional no permitir que el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, se salga con la suya tras afirmar que no volverán a celebrarse elecciones en el país centroamericano.

"A esa comunidad internacional le pedimos que no permita que este régimen siga actuando con total impunidad. Le pedimos que actúe ya, respaldando al pueblo nicaragüense y ejerciendo la máxima presión política y diplomática para que se abra en nuestra patria la ruta hacia la democracia", demandó ese grupo integrado por disidentes nicaragüenses desnacionalizados en el exilio, entre otros opositores, en una declaración pública.

Durante la conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, celebrado el 19 de julio, Ortega aseguró que no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del oficialismo.

Para Unamos, desde que Ortega retornó al poder, en 2007, el Gobierno sandinista "nos ha robado ese derecho" a unas elecciones libres.

"Ahora, Ortega se descaró impúdicamente, dejando clara la naturaleza tiránica de su régimen. Y al hacerlo, reveló el terror que tienen al voto libre de la gente. Ya tienen control sobre todas las instituciones y reprimen a todo el mundo, pero tienen mucho miedo a unas elecciones libres", señaló ese movimiento, al que pertenece la histórica exguerrillera Dora María Téllez, desnacionalizada por las autoridades tras ser excarcelada y desterrada a EE.UU. por delitos de "traición a la patria".

Unamos recordó que en 2021, en vísperas de las últimas elecciones presidenciales, el fraude fue por adelantado cuando el oficialismo encarceló a todos los aspirantes a candidatos presidenciales por la oposición, así como a líderes políticos, periodistas, sacerdotes, líderes sociales y activistas, y eliminaron a los partidos políticos que aún quedaban.

"Ahora, ya nada les da seguridad. Todo les atemoriza. Y desde ahora, por adelantado, cancelan las elecciones que ellos mismos decidieron celebrar en 2027. Ellos lo saben. Saben que el pueblo nicaragüense los repudia y que somos muchos los que dentro de Nicaragua y fuera de nuestro país seguimos luchando por abrir la ruta a la democracia", apuntó.

Para Unamos, la cancelación de las elecciones y las nuevas leyes que anunció el Ejecutivo para cerrar la vía electoral "han vuelto los ojos y los oídos de la comunidad internacional hacia Nicaragua", que comprueban, de boca de Ortega, "la inexistencia de un Estado de Derecho y la absoluta conculcación de nuestras libertades".

Para ese movimiento, "si la tiranía ha expresado tan claramente su temor, quiere decir que la resistencia del pueblo nicaragüense está dando resultados", y que "el final de la tiranía de los Ortega-Murillo está cerca",

El domingo, Ortega sepultó explícitamente cualquier posibilidad de alternancia democrática en el país al sentenciar de que su régimen no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del oficialismo.

"Aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder", lanzó en un discurso el mandatario durante un acto de masas en conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua.

Nicaragua es gobernada desde 2007 por Ortega, un exguerrillero sandinista de 80 años, en medio de denuncias de fraudes electorales o eliminando a la oposición para no tener competencia. Desde 2017 gobierna junto a su esposa, Rosario Murillo.

Murillo, que era vicepresidenta de Nicaragua desde 2017, fue designada copresidenta desde febrero de 2025 a través de una reforma constitucional.

En el acto, el mandatario sandinista dijo que los opositores en el exilio andan "agazapados" y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.

"Pero que se olviden: Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder", enfatizó.

Anunció que van trabajar con la Asamblea Nacional (Parlamento), subordinada a la Presidencia, "y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis (EE.UU.), no podrán".

A mediados de febrero de 2025, Nicaragua puso en vigor esa reforma profunda a la Constitución Política que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes, y otorgó un poder total a Ortega y Murillo, y que ha sido duramente criticada por la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y opositores nicaragüenses.

La enmienda amplió de cinco a seis años el período presidencial, estableció la figura de "copresidenta", que el Ejecutivo "coordine" los demás "órganos" del Estado, que dejan de llamarse poderes, y legalizó la apatridia.

Es decir, Nicaragua debería celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales ampliaron el período presidencial, por lo que en teoría sería en noviembre de 2027.

En enero pasado, el Departamento de Estado de Estados Unidos acusó a Murillo de haberse inventado el cargo de "copresidenta" en Nicaragua sin elecciones, sin mandato y sin legitimidad, "porque sabe que no puede ganar" en un proceso electoral libre.

EE.UU. acusó a Murillo de que, "cobardemente", junto a Ortega, "ha negado a los nicaragüenses el derecho al voto democrático porque sabe que no puede ganar".

Además, advirtió que "el poder basado en la represión y la manipulación constitucional no es la voluntad del pueblo" nicaragüense.

Texto y foto: EFE