CLÉOPATRE (CLEOPATRA).
Ópera en 4 actos.
Libreto de: Louis Payen.
Música de: Jules Massenet.
20.04.2026 | tiempo de lectura: 2 minutos
Junto con Charles Gounod y Georges Bizet, Jules Émile Fréderic Massenet, compositor francés nacido el 12 de mayo de 1842 en Saint Étienne, ha sido el operista más importante de la Francia de la segunda mitad del siglo IXX y principios del XX.
Aunque algunos musicólogos señalan al último período de su creación operística, a partir de principios del siglo XX, en el que su fama fuera sustentada por sus óperas anteriores, como uno de menor inspiración y de creaciones artísticas inferiores, ello no es del todo cierto, como veremos en nuestra ópera de esta noche, CLEOPATRE.
Esta última etapa del genial músico francés se caracteriza por un cierto abandono de las técnicas compositivas empleadas en óperas anteriores, una orquestación más rigurosa y líneas vocales más declamatorias, concentrándose en el drama o en la comedia.
La ópera gira en torno al personaje histórico de la reina egipcia, si bien el compositor se centró en la visión trágica de una Cleopatra extraordinariamente ambiciosa y atractiva, segura de su poder, que después de la Muerte de Julio César decidió seducir a Marco Antonio.
De tal manera se logra exponer el enfrentamiento entre dos mundos, el de la Roma imperial, disciplinada y racional, y el de Egipto, flexible y sensual.
CLEOPATRE de Massenet respira la sensual embriaguez de fines de siglo y es un retrato más de la gran seductora de Egipto, continuando así con la serie de operas inspiradas en temas de medio oriente como HÉRODIADE de 1881 ,THAIS (1894), LE MAGE (1891) y LE ROI DE LAHORE (1872).
En cuanto al lenguaje tonal, el músico da un gran paso hacia adelante acercándose al impresionismo y a las corrientes musicales modernas de ese momento.
Massenet también abandona aquí las cadencias perfectas empleadas en óperas anteriores como LE CID , ópera de 1885 ó más apropiadamente en WERTHER en 1892, empleando un sistema más austero y con cadencias no resueltas, así como líneas vocales más declamatorias, procedimiento empleado en su anterior opera de corte wagneriano ARIANA de 1906.
Quizás la excepción a esta premisa sea la escena de la Muerte de Marc Antoine en el acto cuarto, si bien de escasa duración pero que destila un avasallante lirismo propio de las partituras anteriores recién citadas.