Jóvenes uruguayas crean primera experiencia astronómica interactiva y accesible
A falta de tres meses para su apertura al público en general, en un rincón del Planetario de Montevideo, las tres jóvenes presentan la cúpula a pequeños grupos de personas ciegas o con baja visión para recibir una devolución y así afinar los últimos detalles.
01.04.2026 | tiempo de lectura: 3 minutos
Creado en Uruguay por un grupo de tres estudiantes, un cielo nocturno tangible que combina sonido envolvente, audiodescripciones y simbología táctil se convirtió en una experiencia astronómica accesible.
A falta de tres meses para su apertura al público en general, en un rincón del Planetario de Montevideo, las tres jóvenes presentan la cúpula a pequeños grupos de personas ciegas o con baja visión para recibir una devolución y así afinar los últimos detalles.
El usuario toma asiento, la cúpula se cierra sobre su cabeza y una voz profunda le da la bienvenida: lo invita a levantar las manos y buscar las estrellas con las yemas de los dedos. La superficie está fría y tiene relieves dispares.
Al encontrar una constelación, el sistema se activa y otra voz reacciona: el punto de partida es una estrella en forma de triángulo. Allí empieza un recorrido guiado por lo que simula ser el cielo de verano de Uruguay.
Emiliana Abbate, de la licenciatura en Diseño Industrial, Lucía Martínez y Sofía Rey, de Diseño Multimedia, lo llamaron Arathe y es su trabajo final de carrera en la Universidad ORT Uruguay.
En ese mismo rincón, las jóvenes reciben a la Agencia EFE y cuentan que todo empezó al entrar en contacto con el director del Planetario de Montevideo, Óscar Méndez, quien imaginó una experiencia astronómica más allá del sentido de la vista, que se aproxime lo más posible a la sensación de "estar rodeados por el universo".
La construcción del domo se concretó en dos meses, la financiación salió de sus propios bolsillos y la mano de obra la pusieron ellas y sus familiares. Al sumarle la electrónica, el resultado fue "la primera (cúpula accesible) a nivel mundial con interactividad", dice Rey.
Ante la falta de referencias, el producto final se creó con objetos de la vida cotidiana reutilizados: desde una silla de escritorio adaptada a la tranca que se utiliza en las máquinas de gimnasio.
Salirse de la zona de confort
En su carrera, Martínez aprendió que el diseño parte y llega al usuario desde lo visual, por lo que Arathe la desafió a salirse de su zona de confort y la recompensó con la creación de algo que hoy puede compartir en un mismo nivel con su madre, que hace tres años perdió el 90 % de su visión.
"Nuestra idea era eso, poder generar algo que pudiéramos compartir todos, que yo pueda venir con mi mamá y disfrutarlo las dos de la misma forma. Son importantes esas experiencias y realmente hacen falta. Hay carencia en todos lados de ese tipo de cosas", expresa Martínez.
Rey aclara que la idea de Arathe es "no segmentar al público entre personas ciegas, baja visión o gente con visión", sino que todos puedan disfrutarlo, aunque tenga que ser con los ojos vendados.
Las jóvenes reconocen que ellas no perciben el domo de la misma forma que aquellos que tienen otro desarrollo auditivo y del tacto, por eso los grupos de testeo han sido claves para saber en qué puntos trabajar.
"Pasa que se le tiene mucho miedo a trabajar con un público que es muy ajeno a uno mismo, pero no es nada que hablando y testeando no se pueda hacer", añade Abbate.
Pese a que todo fue un reto, en su experiencia educativa fueron motivadas a "probar lo multisensorial" y a mirar para el costado, reconocer su público y ampliarlo a conciencia.
Un pedazo del cielo visto desde Uruguay
Consultadas sobre el punto al que quieren llegar, responden que buscan mejorar el domo lo máximo posible, pero que están atadas a un presupuesto acotado.
La cúpula que crearon es desmontable y el pedazo del cielo que exhiben —que en este momento representa el cielo de verano visto desde Uruguay—, puede intercambiarse y mostrar otras constelaciones.
"No lo parece, pero hay 120 estrellas acá", resalta Abbate.
Si consiguen los recursos, planean diseñar una cúpula adaptada al tamaño de un niño y la concreción de una aplicación para dispositivos móviles complementaria a la web interactiva que ya crearon.
Rey va más allá y habla de internacionalizar el proyecto: "No queremos que se quede en Uruguay. La idea es poder hacer llegar el manual de armado de la cúpula que explica paso a paso cómo la armamos a otros planetarios, museos, universidades, instituciones que apoyen a la comunidad de ciegos".
Texto - EFE
Foto - Ricardo Antúnez, adhocFOTOS