Palestrina

Leyenda musical en tres actos.
Libreto y música de Hans Pfitzner.

20.04.2026 | tiempo de lectura: < 1 minuto

“Quizás lo humano sea divino”, afirma el profesor de simbología Robert Langdon en la popular novela: EL CÓDIGO DA VINCI de Dan Brown. Claramente esto podría aplicar a una personalidad artística tan controvertida como la de Hans Erich Pfitzner, uno de los más importantes compositores post-románticos de Alemania, nacido en Moscú el 5 de mayo de 1869, y fallecido el 22 de mayo de 1949 en Salzburg.

Declarado simpatizante de la doctrina nazi, pudo sin embargo componer música de una ternura infinita, como en su ópera EL HADA DE NAVIDAD, de 1906,  o elevarse a las más altas esferas con el milagro musical que constituye su cuarta ópera,  PALESTRINA que presentamos en esta ocasión,  en la que el músico indudablemente halló la chispa de la divinidad y la trasladó al pentagrama,  produciendo una de las más importantes óperas de todos los tiempos.

Su música fusiona elementos de la corriente romántica alemana  y del romanticismo tardío, con una cierta intimidad propia de la música de cámara.

Bruno Walter, quien estuvo a cargo del estreno expresó dos días antes de su fallecimiento: “A pesar de todas las experiencias oscuras de nuestros días, confío en que PALESTRINA permanecerá como obra de repertorio, ya que posee todos los elementos de la inmortalidad”.