Se largó la Vuelta Ciclista del Uruguay

La primera etapa la ganó el corredor olimareño Leonel Rodríguez, del Náutico Boca del Cufré, seguido por Matías "Piojo" Presa, del Club Ciclista Cerro Largo y completó el podio Germán Fernández, del Dolores Cycles Club

27.03.2026 | tiempo de lectura: 4 minutos

Principio tienen las cosas

Ocho de la mañana. Jueves. Montevideo. Avenida 18 de julio y Ejido, el corazón adormecido de la ciudad se sacude la rutina de la Vuelta Ciclista del Uruguay.

Un hombre camina rumbo al trabajo, un ómnibus cruza por Ejido, la mañana todavía no se arma. La mitad de la ciudad duerme y la mitad que está despierta preferiría estar durmiendo. Ocho de la mañana. Jueves 26 de marzo. Montevideo. El corazón somnoliento del país. Una capital con ritmo de pueblo. Incluso los que están apurados por ir al trabajo van despacito. Nada está demasiado lejos. Nunca pasa nada demasiado extraordinario un jueves a las 8 de la mañana en 18 y ejido. O casi nunca. De repente, un hombre pasa en bicicleta, y otro, y otro más, decenas. Allá, a unos metros, 18 y Ejido se vuelve velódromo en un puñado de segundos. Un centenar de hombres caminan, andan, se sientan, conversan, firman, viven enfundados en una malla de colores en bicicleta, un enjambre rompe la rutina de la esquina más importante del país. 

Por octogésima primera vez el pelotón recorre el país. Un país que tiene un pasto verde lleno de vacas, una pelota de fútbol, unas playas tibiecitas y un amor como el de nadie por el ciclismo. La Vuelta Ciclista es la más vieja del continente, la que más etapas tiene y la que más kilómetros recorre. El país más chico de América del Sur aloja en su corazón tanto amor por la bicicleta, que cada Semana de Turismo se da el gusto de tener en sus rutas un pelotón de 100 hombres que no se detienen a pensar en lo que falta, solo van para adelante.

Los ciclistas conversan entre ellos. Las preocupaciones ahora son que mañana medirán el manillar y que tienen que ser menos de 28 centímetros, que la gente de Atenas perdió los números y que los canadienses tienen muy prolijas y ordenadas las viandas. La primera etapa de la vuelta es así, preocupaciones de quienes todavía no acumulan kilómetros. En algún momento las charlas serán sobre dolores, raspones, minutos de más, segundos de menos, repechos peligrosos. Hoy no, hoy es tiempo de reencuentros, de saludos, de chistes. De gritarle a Asconeguy que venga a la foto oficial, de rastrear a Leonel Rodríguez para ir todos juntos.

Los niños van a la escuela y se llevan una sonrisa de dientes grandes y unos ojos impregnados del color de las bicicletas. ¿Te acordas del día que yendo a la escuela nos cruzamos con la vuelta ciclista? Como no se va a acordar, y algún veterano también, para que engañarnos. La multitud, que se compone de curiosos, espontáneos y fanáticos del ciclismo se va subiendo a las veredas para dejar paso al pelotón. Arrancan por Ejido hacia abajo al compás de las bocinas y los aplausos, chau chau, vamo´ arriba. 

Ahora si empieza la carrera, ahora sí, cruzando Capurro las piernas ya calentaron y la velocidad pasa de dominguera a competitiva, aunque, claro, este primer día es para ir encontrando el tono. Como en la vida misma, los primeros kilómetros son para ver sensaciones, si están las piernas o no están, si están los pulmones o si no están. Los primeros en probarse con Quilci, Negrín, Federico Clara. Cuando el pelotón no apreta la fuga se agranda y se suman Fredes, Fernández, Constantino. Sacan más de 2 minutos de distancia pero es de esos días que se huele en la ruta que 2 minutos no es nada y que alguien va a llevar al pelotón todo junto hasta el final. Los grandes se ponen a trabajar, que en la Vuelta Ciclista nadie gana una etapa sin quemarse las piernas. Los favoritos trabajan y la fuga se atrapa.

La entrada a San José los encuentra de vuelta a todos juntos y hay que acomodar a los nenes. La exigencia que no había aparecido ahora si aparece, codos firmes, piernas fuertes y a cuidar el metro cuadrado en busca del sprint final. El Cerro Largo acomoda a Matías Presa y a Lisandro Bravo, el argentino campeón de ruta sub 23 de su país. Roderick Asconeguy y Germán Fernández ubican al Dolores. A cada kilómetro más rápido el pelotón, anulando la sorpresa, al héroe solitario que quiere la suya. Alguno lo intenta, Lucas Tuya, Santiago Silva, Oscar Araujo y Nahuel García… nadie lo logra. El tiempo de la hazaña llegó a su fin hace rato. Hoy es día de los grandes. El Náutico de Boca del Cufre acomoda a los suyos, y si entre los autos está Leonel Rodríguez, tricampeón nacional de ruta, es que la cosa se puso seria.

Final a todo trapo. Rotonda y giro a la derecha, 400 metros y de nuevo, rotonda y giro a la derecha, es increíble lo poco que son 400 metros cuando se persigue una victoria. Los favoritos no ceden medio metro, agarran Varela y enseguida giro a la izquierda por Manuel Rodríguez, y ahora si, ahí nomás, la Estacion de Afe que marca el final de la etapa.

Y sí, ganó Leonel Rodríguez, décima etapa en la vuelta ciclista para él, décima victoria de la temporada también. Empezó la Vuelta Ciclista del Uruguay con los grandes yendo por todo. Empezó la Vuelta Ciclista del Uruguay. La más vieja de América.

La primera etapa de la Vuelta Ciclista del Uruguay tuvo como ganador a Leonel Rodríguez, del Náutico Boca del Cufré con 2:51:20, segundo Matías "Piojo" Presa, del Club Ciclista Cerro Largo y completó el podio Germán Fernández, del Dolores Cycles Club . La general la lidera Leonel Rodríguez con 4 segundos de ventaja sobre Presa  y 6 sobre Fernández.