Mayo, memoria y medios públicos

Análisis de Erika Hoffmann, presidenta de Secan y directora de Canal 5, sobre el rol de los medios públicos y la programación especial del Mes de la Memoria

16.05.2026 | tiempo de lectura: 3 minutos

Hay meses en los que la programación de los medios públicos no puede ser tratada como un mes más. Mayo es uno de ellos. Y no solo por una fecha (1). No solo por la Marcha del Silencio. No solo por la memoria reciente.

Mayo se ha transformado en nuestro país en un tiempo de conversación pública, de reflexión colectiva y de reconstrucción democrática. Un momento donde la sociedad vuelve a preguntarse quiénes somos, qué pasó y qué cosas no deberían repetirse nunca más. Una oportunidad para reflexionar sobre nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro, sobre la responsabilidad histórica de la memoria.

En ese contexto, la pregunta no es si los medios públicos deben tener una programación especial. La verdadera pregunta es: ¿cómo podrían no tenerla?

Porque los medios públicos tienen una misión y esa misión es también contribuir a construir ciudadanía, fortalecer la identidad democrática y generar espacios donde una sociedad pueda mirarse a sí misma.

Y la memoria forma parte de esa tarea.

Vivimos en una época atravesada por la velocidad. Los temas aparecen y desaparecen en cuestión de horas. Pero la memoria funciona de otra manera.

La memoria necesita tiempo. Necesita contexto. Necesita profundidad. Y necesita espacios colectivos donde pueda ser compartida.

Ahí es donde el rol de los medios públicos adquiere una dimensión especialmente importante. Hay conversaciones que deben sostenerse, historias que necesitan ser contadas.

Por eso, durante mayo, Canal 5, las Radios Públicas, Medios Digitales y distintas pantallas públicas despliegan una programación especial vinculada a la memoria.

Una propuesta que no busca únicamente “recordar”, sino generar reflexión, conversación y nuevas formas de acercamiento a estos temas, con diversidad de públicos y audiencias.

La programación incluye documentales, ciclos especiales, entrevistas, coberturas periodísticas, archivos históricos, transmisiones en vivo y contenidos digitales pensados específicamente para redes y plataformas. Habrá propuestas culturales, periodísticas y audiovisuales que abordan la memoria desde múltiples perspectivas: la democracia, el exilio, las dictaduras, la resistencia cultural, los derechos humanos, el rol de la ciudadanía y las experiencias compartidas entre Uruguay y otros países.

Entre ellas, destaca especialmente la emisión de la serie documental española “50 años del gran cambio”, producida por RTVE, cuyos derechos fueron cedidos generosamente gracias a la gestión de la Embajada de España en Uruguay. La serie propone una mirada profunda sobre la transición democrática española y dialoga de forma muy potente con la experiencia histórica uruguaya y latinoamericana. Su incorporación a la pantalla pública no es casual: parte de la convicción de que la memoria democrática también se construye a través de relatos que nos permiten comprender procesos históricos compartidos y fortalecer valores comunes.

También se impulsarán conversatorios, coberturas especiales y espacios de análisis que permitan contextualizar los contenidos y generar intercambio. Porque uno de los desafíos actuales es justamente evitar que la memoria quede reducida a una fecha, una consigna o un consumo rápido de información.

El desafío es construir experiencia colectiva desde lo público. Compartir sobre un mismo tema, reflexión y conversación a escala social.

Eso implica asumir una responsabilidad editorial. Y significa también apostar por la creatividad y la calidad. Creatividad en el abordaje, en las miradas. Calidad en la producción, en las entrevistas, en la capacidad de generar contexto y profundidad.

Porque hablar de memoria no es solo hablar del pasado. Es hablar del presente y del tipo de sociedad que queremos construir.

En ese sentido, esta programación especial también expresa algo más amplio: una forma de entender las políticas públicas de comunicación y cultura.

La propuesta del Mes de la Memoria es además un ejemplo concreto de articulación entre instituciones públicas que decidieron coordinar esfuerzos en torno a un objetivo común. Participan Canal 5, las Radios Públicas, los medios digitales públicos, TV Ciudad, Antel, ACAU, la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente…

Cada uno aporta desde su especificidad: conectividad, producción audiovisual, infraestructura tecnológica, difusión, contenidos, archivos, capacidad territorial y experiencia cultural.

Y esa coordinación tiene un valor que trasciende lo operativo.

Porque cuando las instituciones públicas trabajan juntas alrededor de temas que forman parte de la agenda democrática de un país, están enviando también un mensaje político y cultural: que la memoria no pertenece a un sector, a una generación o a una institución en particular. La memoria es una construcción colectiva. Y sostenerla requiere compromiso público.

Porque fortalecer la democracia también implica generar espacios donde una sociedad pueda recordar, reflexionar y conversar sobre sí misma.

 

(1).  El 20 de mayo es una fecha de gran significación en Uruguay, marcada por la Marcha del Silencio, ininterrumpida desde 1996. El origen de la fecha conmemora el asesinato de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, junto a Rosario Barredo y William Whitelaw, ocurrido el 20 de mayo de 1976 en Buenos Aires.

 

Análisis publicado en La Diaria.