El tratado sobre minas antipersonales se debilita por la salida de países

El Tratado de Ottawa entró en vigor el 1 de marzo de 1999 y entre los gobiernos no firmantes se encuentran China, India, Rusia, Israel, Marruecos, Cuba, Singapur e Estados Unidos

01.04.2025 | tiempo de lectura: 2 minutos

La decisión de Finlandia de abandonar la Convención sobre la Prohibición de las Minas Antipersonales se suma a la de Polonia, Estonia, Letonia y Lituania, que lo hicieron el pasado 18 de marzo, todos para proteger mejor su frontera oriental con Rusia.

El también llamado Tratado de Ottawa, que entró en vigor el 1 de marzo de 1999, ha hecho posible, según su página web, la destrucción de más de 40 millones de minas.

Antes de la entrada en vigor del tratado había un centenar de empresas de 55 países que fabricaban entre 5 y 10 millones de minas al año, pero el número de países productores se redujo a 15.

Debido a la presencia de minas, por ejemplo, el 80 por ciento del terreno cultivable en Afganistán no se puede utilizar, el 60 por ciento de Angola es considerado peligroso, y en el sur de Sudán la agricultura esta paralizada.

Por su parte, la ONU y varias organizaciones humanitarias realizan programas de desminado en diversas zonas del mundo, los cuales permiten eliminar cada año unas 100.000 minas.

Desde 1999, 164 países han firmado el Tratado de Prohibición de Minas Antipersonales, de los que 157 han confirmado que ya no poseen dispositivos almacenados.

Finlandia fue uno de los últimos países de Europa occidental en ratificar la Convención en 2012, una decisión que le obligó a retirar las miles de minas antipersonales diseminadas a lo largo de la frontera con Rusia desde los tiempos de la extinta Unión Soviética.

Entre los gobiernos no firmantes se encuentran China, India, Rusia, Israel, Marruecos, Cuba, Singapur o Estados Unidos.

El 23 de setiembre de 2014, Washington se comprometió a no usar este tipo de armamento y a destruir todo su arsenal, aunque la decisión fue cancelada en 2020 en el primer mandato de Donald Trump.

En julio de 2022, Estados Unidos, entonces bajo la Administración Biden, renunció a usar, producir y comprar minas antipersona, cumpliendo así en gran medida con la Convención, aunque sin firmar el tratado y con una excepción, la península de Corea, donde mantuvo abierta la posibilidad de usarlas.

En noviembre de 2024, poco antes de abandonar la Casa Blanca, Biden anunció el suministro de estos dispositivos a Ucrania en plena guerra con Rusia.

El último informe del Observatorio de Minas Antipersona también de noviembre de ese año refleja que las minas y los restos explosivos de guerra mataron o hirieron al menos a 5.757 personas en 2023, de ellas el 84 % civiles, en unos 50 países.

La investigación reporta también que el número de víctimas a consecuencia de las minas antipersona aumentó ese año.

Sólo las minas antipersona se cobraron 833 víctimas, frente a las 628 del año anterior.

Birmania fue el país con más víctimas de minas terrestres y municiones sin estallar, con más de 1.000 personas muertas o heridas, por delante de Siria (933), que lideró la clasificación durante tres años, seguida de Afganistán (651), Ucrania (580) y Yemen (499).

Texto y foto: EFE