Centro El Hornero: la apuesta hacia una mayor autonomía

Más de 70 familias pasaron por el centro de ingreso El Hornero para mujeres con niños, niñas y adolescentes

06.10.2021 | tiempo de lectura: 4 minutos

A casi dos meses de su inauguración, más de 70 familias pasaron por el centro de ingreso El Hornero para mujeres con niños, niñas y adolescentes. El 22 de octubre se abrirá el segundo centro en el lugar donde funcionaba la ex Liccom. ¿En qué consiste el nuevo paradigma y qué características tiene?

Cambio de paradigma

El pasado 11 de agosto se inauguró el centro El Hornero, ubicado en el barrio Arroyo Seco con una capacidad para 130 personas dirigido a familias usuarias del Programa para Mujeres con Niños y Adolescentes del Mides.

La propuesta se enmarca en un nuevo modelo de atención a mujeres que busca evitar el uso de hoteles de manera permanente apostando a la prevención, la autonomía y el abordaje temprano de las situaciones.

De acuerdo a cifras del Mides, hay 3907 personas en situación de calle, de las cuales 2987 son usuarias de centros del Mides. De esa cantidad, 978 son mujeres y niños que reciben atención en siete hoteles de Montevideo y en centros de atención 24 horas con 30 cupos cada uno.

La directora nacional de Protección Social del Mides, Fernanda Auersperg, explicó que se registraron cerca de 500 mujeres con niños es centros de 24 horas y 600 en hoteles. Por ese motivo, en medio de la pandemia, comenzaron a repensar el modelo sobre el entendido de que “un hotel está lejos de ser la solución ideal”, según mencionó.

La supervisión en los hoteles está a cargo de duplas de seguimiento integradas por un sociólogo y un trabajador social que fueron pensadas para una determinada cantidad de núcleos. “Eso fue creciendo y teníamos una dupla cada 44 familias”, dijo Auersperg y agregó, “era bastante difícil y en el medio se daban algunas situaciones no deseadas por eso queríamos abordar la situación desde el inicio con un objetivo de prevención”.

¿Cómo llegan las mujeres al centro?

Gloria Urrestarazu es la coordinadora del centro El Hornero e integrante de la Obra Social Pablo VI. La ONG contratada cuenta con experiencia en materia de refugios en todo el país y Urrestarazu viene de coordinar ocho años un centro de 24 horas.

Según señaló la coordinadora, las mujeres que acuden al centro donde antes funcionó la Facultad de Teología “Monseñor Mariano Soler”, llegan de múltiples formas ya sea a través de las oficinas territoriales, los equipos bases, el hospital Pereira Rossell, las seccionales, las oficinas Mides del interior del país o directamente.

Allí se recibe a las familias y se realizan las derivaciones correspondientes. “Hay casos que urgentemente es bueno que sean derivados a un hogar de 24 horas o si son situaciones de violencia se activa un dispositivo de cuidado con Inmujeres. Otros casos tienen que ver con mujeres que están trabajando y uno ve que en poco tiempo pueden alquilar algo. También están los que vienen y no son situaciones de calle”, aclaró. Pueden ser “discusiones con alguien o porque no les da para costear la comida. Vienen por muchas razones”.

El centro cuenta con un equipo de ocho técnicos que buscan abordar las razones por las que llegan. “A unas 23 familias no hubo necesidad que ingresaran a El Hornero ni a los hogares, se las ayudó a revincularse”, dijo la coordinadora.

Características del centro

El Hornero cuenta con 130 cupos y 23 dormitorios. “Lo ideal es que cada familia pueda tener su cuarto. Generalmente desde que se inauguró, tratamos de que no haya más de 21 núcleos para dejar una posibilidad de ingresos durante la madrugada o el fin de semana”. Por el centro han pasado más de 70 familias.

Sobre la convivencia, la coordinadora aseguró que “ese punto es la maravilla”. Y agregó que “es un clima de una tranquilidad, de armonía y se logra por contar con los espacios adecuados”. A diferencia de los hogares, la coordinadora señaló que no hay educadores pero destacó la cooperación entre las mujeres, sobre todo en el cuidado de los niños. “Es algo que nos tiene impresionados”, mencionó.

Para la utilización del comedor se organizan en dos o tres turnos y el centro cuenta con tres auxiliares de limpieza que se ocupan de realizar, distribuir y supervisar diariamente las actividades y las tareas. Además hay cocina, un espacio para lavar la ropa, un salón con juegos para niños y una sala con computadoras.

Coordinación

El Mides hace un acompañamiento y supervisión del centro desde el Programa mujeres con niños, niñas adolescentes. Auersperg detalló que la ONG tiene un presupuesto para solventar el centro y agregó que INDA supervisa y proporciona insumos, frescos, secos a diferencia de la alimentación en los centros 24 horas donde Inda proporcionan viandas. En los hoteles por su parte se brindan tickets alimentación. “Estamos cuidando muchísimo la alimentación”, dijo Auersperg.

Durante su permanencia en el centro, las mujeres tienen llave de la habitación y pueden entrar y salir. “Avisan antes de irse pero es puertas abiertas”, dijo la coordinadora. “En la noche se cierra a una hora y queda solo habilitada para nuevos ingresos”.

El rediseño generó algunos cuestionamientos. La secretaria general de Utmides, Lucía La Buonora dijo que al tratarse de un centro de ingresos, “sirve de puerta de entrada y ayuda a bajar la cantidad de gente en los hoteles”.

Aclaró que “aún se encuentra en etapa inicial”, pero señaló que “la gestión del centro es tercerizada, al igual que casi todos los centros de estas características” y que “fue asignado por compra directa”. “Si bien es en el marco de la ley, no se habilitó un proceso competitivo de propuestas”, dijo.

A propósito de este punto, desde el Mides se informó que se notificó a todas las organizaciones y se seleccionó a las que tenían experiencia con centros para mujeres con niños, niñas y adolescentes.

La diputada del Frente Amplio Micaela Melgar manifestó por su parte la preocupación por el “riesgo de masividad” que puede provocar que no se advierta alguna situación de violencia física o sexual y no se pueda velar por los derechos de las personas. “De ahí la importancia de que profesionales vean”, señaló.

Entre las distintas historias que hay en el centro, Jimena, madre de tres hijos, contó que llegaron la semana pasada al lugar después de quedarse sin trabajo y sin hogar. “No he tenido problema con nadie. Hacemos nuestra rutina, nos juntamos y compartimos. Mi idea es conseguir trabajo y alquilar una casita”.

El próximo 22 de octubre abrirá El Zorzal, con 33 habitaciones y accesibilidad en la ex Liccom. “Se busca que estos dos centros sean la contención inicial para buscar la solución lo más a medida posible”, dijo Auersperg.

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